¿Se ama mejor a quien no se conoce? ¿A quién todavía no nos ha dado de beber del cáliz de su sexo? ¿A quién no se aquilata aún con el filo de las palabras inútiles?
"Mientras más te comparo con las contradicciones que subyacen en mi carne de mujer, en el as de los labios rotos de mi vagina lubricada, en mis frivolidades cotidianas, en mi yo difuso y desorientado, más complicado debe volverse el sentimiento que me inspiras", Sentencian las mujeres fatales, las Marilyn Monroe y Cleopatras de todas las edades
“Pasión es una palabra bisílaba igual que el amor, pero estas dos no siempre riman”, leí en el libro de un poeta de pacotilla, de cuyo nombre ya ni me acuerdo.
¿Imaginarte a la imagen y semejanza de mis propias expectativas es auto engañarme? ¿Crearte poquito a poco en los pasadizos de la memoria imaginaria, como si tallase a una estatua que luego se devela y puedo encontrar cambiada de rostro y de nariz...es mi culpa o mi prerrogativa?
-Cuidado, dice mi amiga, el amor, como la religión, se vuelven complicados cuando los analizas fríamente a la luz de la lógica y la razón.
"Déjate llevar,- me dice otra amiga a quien llamo “La Epicúrea”- Siente, siente...luego piensa. O mejor aún: Nunca pienses. No te detengas a pensar en peros que no valgan la pena. El placer es tuyo, asúmelo aquí y ahora mismo como una necesidad y no como un lujo o privilegio”.
¿El deseo de la mujer es el l hombre o es lo contrario?--le pregunto.
Lo es. Si, pero un deseo emblemático que transfiere la posibilidad de eliminar la soledad adánica ya no como un ofrecimiento único y personal reservado al goce del cuerpo de la mujer sino por la creación y reproducción de otros seres que le sirvan de compañía y solaz al hombre.
¿Y la mujer para el hombre que es?- le pregunto-
Un parche, una necesidad volitiva.
¿Un objeto?-le digo-
Sí, pero un objeto que da sentido a la vida del hombre, lo redime de la soledad, del abismo de la nada, del silencio y el anonimato. El hombre no se basta por si solo, por eso necesita de Dios y de la mujer. El pecado de la mujer en el arquetipo de Eva se inicia en la idea de prescindir de Dios y de Adán y revelarse contra el destino y naturaleza por lo cual fue creada. Ese es su pecado. Por eso, Dios tuvo que condenarla, a desear al hombre.
Rabino, ¿No contradice eso la creencia del libre albedrío, la facultad que nos hace posible elegir entre lo bueno y lo malo, y por otro lado, la propia narracion del talmud que especifica cómo Dios creó el varón y la hembra a su propia imagen y semejanza?
"De ninguna manera. Si la criatura puede prescindir de Dios, vivir o sobrevivir sin él y su divino orden. que mantiene el universo que vemos y habitamos, entonces sí existiería contradicción".
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