José Martí
Jon Stewart, comediante y moderador del show que bate ratings y audiencia en el Comedy Channel del cable-tv americano, dijo en entrevista concedida a Maureen Dowd, periodista del New York Times que "Desde Shakespeare a Jonathan Swift, la sátira y el humor son la mejor manera de llegar a la gente". Y tiene razón el comediante. El satírico sentido del humor conlleva una actitud diferente a la del sermón, un editorial de magazine o cualquier propaganda política, y envuelve expectaciones y reacciones diferentes a las de la comedia barata, cuyo objetivo es hacer reír por reír. La sátira requiere un contexto mucho más inteligente que el chiste directo y la parodia, (confundida frecuentemente con lo satírico) pues apuesta a diferentes impulsos y respuestas del receptor.En su ensayo "Parody, Satire and Ideology, or the Labyrinth of Reference", Michael Issacharoff establece que ambas, parodia y sátira, son modos criticos de socavar, minar y subvertir, pero la sátira no es un modo de intertextualidad y la parodia, sí.(214a). La sátira privilegia el referente, trasnmite un compromiso ideológico o una crítica moralista necesaria y usualmente es mas seria que humorística. Linda Hutcheon en "A Theory of Parody" define la sátira como ironía amarga enfocada en lo moral y social con la intencion de corregir, mientras la parodia se enfoca en inversiones irónicas y repeticiones ingenuas o inocentes.
Disgregamos sobre estos conceptos para hablar de la novela "Cultura" del escritor argentino Gabriel Báñez, novela dotada de ese elemento elusivo, proteico y escurridizo, que debería caracterizar toda sátira que se precie de efectiva y literaria.
Fernando Molle en un comentario aparecido en "El Clarín", sostiene que esta novela "opone posmodernidad a autenticidad" y que en ella "se es uno en el ámbito de la realidad laboral, y otro en el de los excluidos que mantienen sus convicciones. La "locura", la escisión de Ibáñez, sería la única forma de salvaguardar algún resquicio de dignidad. Como si el signo de los tiempos posmodernos y globalizados habilitara casi lucrándose exclusivamente para el cinismo, el oportunismo, el simulacro y la oligofrenia. Idea esta última de trazo grueso y por demás subrayada a lo largo de todo el relato." Daniel Díaz Torres describe también esta realidad afirmando que "El moderno "pensamiento capitalista" ha diseñado un mundo desubstancializado, "postmoderno", donde un "otro" sentido del humor vacuo y "light" ha puesto en parte de moda " pasar de todo", erigiendo un acendrado individualismo descreído como meta cimera de las aspiraciones humanas." En tal contexto se entrecruzan los personajes de Cultura, el viejo stablisment hace malabares para mantener su influencia en una sociedad que pasa veloz del postmodernismo al transmodernismo y donde el uso y la influencia de los medios comunicativos cambia la coyuntura político-social y obliga al burócrata moderno al uso de sistemas no tradicionales y a prescindir cada vez menos del factor humano, en tanto no afecte el funcionamiento exitoso del engranaje del sistema .
Recomendamos esta novela, por perpicaz, corrosiva y aleccionadora, porque combina de manera natural el pathos con la comedia, la sátira social con el humor, porque el diálogo entre lo serio y lo cómico con lo erudito y folclórico, mantiene un interactuar abierto que rara vez decae, porque lo grotesco, que a su vez es la emergencia del naturalismo, se vuelve ironía situacional cuando ocurre todo lo opuesto a lo que se espera, y porque Bañez deja bien establecido aquello que comenta Bioy Casares respecto a lo satírico en un contexto literario: "El humor no es lo contrario de lo serio, sino de lo aburrido. El irónico expresa melancolía, seguridad en su verdad interior más inquietud, contradicción ésta que se resuelve por la burla tierna, compasiva, al estilo cervantino".
Así son las críticas que admiro: clarificadoras, envolventes, inspiradoras. Os admiro a ambos, autor y crítica.
Publicado por: Francisco Ortiz | viernes 2 de marzo de 2007 en 10:07:15 America/Los_Angeles