La llave maestra de Juan Luis Guerra.
Juan Luis Guerra habla y canta del amor como la llave que abre las maravillas del corazón. Su nuevo CD es concebido como pequeña caja de Pandora que abre las grosuras del amor, para deleite del oído y los mil un sentidos que cupido conoce y sabe bien flechar. Aquí el amor se pasea a sus anchas, revuelve mariposas y flores, coros, notas y bemoles a ritmo de bachata, jazz, salsa, merengue, bolero y son.
Juan Luis sí que sabe de sensualidad y de poesía en el canto. Muchos fuimos arrullados por aquella bachata rosa, la rosa encontrada en el camino que se regala a la amante devota y gentil. Supimos imaginar al pez que roza su nariz en los bordes eróticos de la codiciada pecera. Pudimos identificamos con su mal de amor que afecta la bilirrubina, al igual que con las "señales de humo del fiel pache" intentando comunicarse a la amada ausente, sentimos aquel beso que se experimenta como em>"océano que corre por las venas", cantamos con él sobre collares de algas y arena, el farolito-"ombligo de luna , la "curita en las venas", la "casita en el pecho", el "hinojo de luz" y aquel metafórico "anillo de sombra en la frente".
Guerra vuelve a re-crear ese mundo paradisíaco, en su nuevo álbum. Aquí el paisaje caribeño es otra vez quien permea el amor, y es la mujer el centro, la diana, que justifica esa veneración porque ella es el regalo que más aprecia el hombre.
Ese amor puede volverse danza, pasión corporal, devoción, éxtasis:
"Yo he visto un cielo estrellado /bailando sobre la mar/Si tú no bailas conmigo /la noche se queda en vilo/Si tú no bailas conmigo/prefiero no bailar"
Amor que busca la exclusividad, la adoración y dedicación total de todo cuanto se anhela y procura del ser amado:
"y aunque el mar pierda una orilla / y el comienzo su partida /sólo tendré ojos para tí."
Amor que es promesa de bien, certeza, garantía, pacto, compromiso, sello:
"Pasarán los siglos y los mares, pasará el gemido de la flor"
Amor que es poesía y pureza a la vez, amor que busca el equilibrio, la madurez y la plenitud en la entrega, amor que suma y resta, suma en el cariño, la comprensión y ternura, resta en infidelidades odio, egoísmo.
"Juntos somos uno y mucho más que dos, ".
Algunos cínicos argumentarán que el amor que canta Juan Luis habla sólo de lo idílico, lo bonito, lo positivo y que no enfoca su otra cara de sombras angustiosas. Es decir: el desamor, los celos, las desavenencias, el olvido, el desengaño, el despecho. Y se equivocan. La canción "Hay amores", registra esas variantes. Muy al final del álbum aparece como bonus tracks la canción: "A la Vera", la cual da cuenta de una manera figurativa, rica en imaginación poética, la tristeza del desengaño, el dolor de la pérdida. La amante es aquí comparada a un arco iris con quien se forma amistad y con quien se va al río y se bebe del agua del amor. Luego ese arco iris se deja atraer por trampas de colores, decide alejarse del amigo y regala todo su amor a una nube. El amante se queja repitiendo el siguiente estribillo:
" Desde entonces no he sabido/quien lo lleva de la mano a beber agua del río"
Con esa canción queda trazado el círculo completo del amor. Cierto, el énfasis se halla puesto en el amor como llave que abre los cerrojos del cuarto del amante, a quien se acoge y se invita a entrar y regocijarse en las delicias del querer. Amor que escapa al tiempo, al cuchillo del odio y a la daga del egoísmo.
Al terminar de oír el CD, debo ser honesta y admitir que este álbum no supera la espontaneidad ni la frescura de Bachata Rosa, tampoco la calidad temática y de experimentación musical de Areito, y que nos quedamos deseando alguna canción social intercalada entre tanto amar y amar, pero reconocemos que Guerra aún en momentos flojos sale bien parado comparado a otros del género y a nombres populares de la talla de Shakira, Sanz, Venegas y Chayanne.

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